La pluma del escritor

“Sin manos para decir nunca” A.P.

sábado, 21 de enero de 2012

Nunca aprenderé a despojarme del pasado. Hay algo inevitable dentro de mi, más fuerte que el engaño que arrastra cada una de las historias de ayer.

La cuesta arriba ya duele y la respiración la siento más fría que antes.
más lejos

estoy en el medio de tus lados y cada tanto siento miedo

sábado, 3 de diciembre de 2011

XXVI

Algunas veces me pregunto dónde te llevó el viento.
Cuál será el tiempo donde las miradas se encuentran.

Viejo olvido parece vagar cerca del pecho y casi como un perro abandonado en una noche cualquiera, sólo mira mi degradación.
mis huesos ardiendo en soledad. tan sólo un movimiento basta para descubrir mi muerte.

Los días dejaron de contar mi nombre y ahora una niña ocupa mi lugar.
Adiós al viejo barco que una vez me trajo a la felicidad.
Buen viaje, sin mi.
- hoy podría esperar toda la vida -

un noviembre en pleno invierno

Vamos directo al vacío. Hoy cerramos los ojos y descubrimos nuestro mundo egoísta.
Hoy fue el inicio de cualquier fin.

La partida de siempre pero con un sabor a despedida eterna.
la recompensa de tanto esperar en la oscuridad se convierte en una luz que daña a primera vista.
El espejo de un rotundo espacio. el abismo comprado por nuestras palabras.

Perdurar en la herida ya es inútil. inmune.


Llegamos a la cima.
esto era.
y ahora bajar por caminos que cada uno divisó, mientras subimos juntos.


De a ratos el resto parece un caja llena de zapatos.
Dónde quedó el sentido de mirarnos a los ojos y desnudar el cuerpo,
el mundo, la vida.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

sobre mis hombros

Cuando el precipicio se acerca es inevitable no querer caer.

El abismo completo me rodea y no consigo vencer mis miedos.
cortar el lazo con el silencio, montar al viento y dar el salto.


Tengo recuerdos vagos de los días felices.
Aún respiramos. a des-tiempo.
Pero la caída parece inevitable.

doler mi pecho esperando el golpe.
dejarme vencer.